¡BÁRBARO!

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  • Lápices y tintas del argentino Enrique Alcatena traen las páginas de “Conan, El Salvaje”, libro que edita en Chile historietas del personaje a casi cuatro décadas de un curioso paso por los kioscos locales. Por Rafael Valle M.
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La edición de CONAN de la editorial chilena Gabriela Mistral.

El dato freak es que hubo hasta un spot televisivo: imágenes sacadas a la mala de una película de gladiadores y que anunciaban la llegada de “Conan, el Bárbaro”. Era 1978 y el personaje creado por Robert E. Howard aparecía en Chile con una edición local que se recuerda por sus aciertos y errores.

Entre los primeros está el que la revista traía de lo mejor de los cómics de Conan que publicó Marvel, con Roy Thomas, el mejor adaptador del bárbaro cimerio a las historietas, y dibujos de Barry Smith en los primeros números, y del también clásico John Buscema en la mayoría de los posteriores. Súmese a eso que la inicial colección en color fue seguida por otra en blanco y negro, que, aparte de buenos relatos, tenía un nivel de violencia y erotismo que hoy aparece como una burla a la censura pinochetista.

Entre los desaguisados se recuerda el desorden de esa edición, sin créditos de autores; donde las portadas rara vez tenían que ver con lo que venía en su interior, y que para incluir dos episodios por número –en vez de uno, como en el original estadounidense- simplemente cercenaba y quitaba páginas.

SE CIERRA EL CÍRCULO

Lo interesante es que la revista de Editorial Gabriela Mistral se exportaba y así llegó a manos del argentino Enrique Alcatena (Buenos Aires, 1957). “Conocí esas ediciones chilenas de Conan; de hecho, las coleccionaba ávidamente. John Buscema entintado generalmente por unos extraordinarios artistas filipinos: ¿qué más podía pedir? Había conocido al personaje a través de su primera versión historietística, la de Thomas y Smith para Marvel, a principios de los 70. Recuerdo que aquel número 1 me produjo una fuerte impresión”, cuenta.

Conan1bajaHoy el círculo se cierra y el trasandino devuelve la mano con Conan, el Salvaje, el libro de la editorial chilena Acción Comics que compila parte del trabajo que Alcatena hizo en los 90 para el mercado estadounidense, con guiones de gente como Chuck Dixon. Son 72 páginas en blanco y negro que le ponen a Conan una impronta muy personal. “No se trató de una búsqueda estética deliberada o planeada, sino de lo que me salió espontáneamente, y, creo yo, fuertemente influenciado por Buscema y Smith. Lo que sí intenté darle era una ambientación más exótica, si se quiere, que no remitiera a la de esos autores”.

Conan nació en la literatura pulp, esas revistas que a principios del siglo 20 se popularizaron por sus relatos por entrega, impresos en papel barato. Su autor, Robert E. Howard, inventó la “Edad Hiboria” y sus países y reinos como el mapa en que se movía este guerrero, que fue también corsario, mercenario y finalmente rey. En sus aventuras mezcló su afición por la historia celta, la mitología y el horror lovecraftiano, tres coordenadas que saltan a la vista en el trabajo de Enrique Alcatena, quien agregó algo más. Su Conan es recordado por los aficionados por la atmósfera sombría y siniestra de sus historias, con esos toques de ciencia-ficción y surrealismo que caracterizan la obra del bonaerense.

“Más que en los aspectos puramente técnicos y/o formales, lo que quiero conseguir a través del dibujo es plasmar la visión de otro mundo, misterioso e inquietante. Para ello, sí, me valgo de la poca o mucha destreza como artista con la que cuento, pero ésta no fue jamás para mí un fin en sí mismo”, señala Enrique Alcatena.

“Conan, El Salvaje” trae como bonus una portada dibujada por el artista local Carlos Valenzuela, con el bárbaro acechado por criaturas monstruosas y con esa eterna chica semidesnuda a su lado. En una pose clásica y desafiante. La misma con que se vio hace mucho tiempo en otra de sus aventuras de incansable trotamundos, en los kioscos de una tierra desconocida llamada Chile.

Texto publicado originalmente en la revista La Panera.

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