El desafío de buscar trabajo en la industria del cómic

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A continuación, puedes leer el primer capítulo de nuestro libro AL SERVICIO DEL CÓMIC INTERNACIONAL, escrito por el dibujante Diego Jourdan, en el que reflexiona sobre las dificultades de encontrar trabajo en la industria de la historieta.

 

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Quieres dedicarte a una profesión particular, pero no sabes cómo comenzar.

Has adquirido las herramientas básicas necesarias mediante el estudio teórico y práctico, pero percibes un muro invisible que impide tu entrada a aquella industria donde piensas que podrías desarrollar ese trabajo anhelado.

La mala noticia es que el muro eres tú mismo. La buena, es que traspasarlo dependerá de tu capacidad de ver la industria y sus necesidades con objetividad; y en última instancia, tener la humildad para adaptarte a ellas.

Supongamos que eres un joven piloto recién salido de la academia, y tu sueño es ser ASTRONAUTA. ¿Cuáles son tus opciones?

Hay seis organizaciones nacionales de exploración espacial en el Mundo, pero sólo cuatro capaces de enviar humanos al espacio: NASA (EE.UU), RFSA (Federación Rusa), CNSA (China), e ISRO (India).
Supongamos que no hablas chino, ruso, o alguno de los 123 idiomas oficiales de India, pero has aprendido inglés y por ende lo más lógico sería apuntar a NASA.

Supongamos también que, como el trabajo de los astronautas de NASA no sólo incluye pilotaje, sino también investigación científica en áreas específicas, además te has graduado como ingeniero en biología molecular en una importante universidad local.

Así, armado con tus títulos, tu juventud, y tu manejo fluido del idioma inglés, logras una audiencia con uno de los directores de la organización. El director mira tus títulos, y te contesta “Gracias por su interés, pero ya tenemos suficientes astronautas”, o algo similar.
¿Qué hacer entonces?

Si vamos al principio del supuesto, el problema parte de haber elegido trabajar en una industria basados en un ideal, no en la observación objetiva de esa organización para saber si lo que podemos entregar ahí está en demanda o no.

Pero claro, en un mundo de siete mil millones de personas, lo más probable es que la oferta siempre supere la demanda.

¿Qué hacer entonces?

Si decidimos que lo mejor es esperar que el Gobierno de nuestro pequeño país periférico logre negociar un tratado de cooperación aeroespacial con EE.UU, lo más probable es que nos vamos a morir de viejos.

Una opción válida es averiguar si en ISRO no necesitarían pilotos con estudios en biología molecular, ya que el inglés es lo más parecido a un idioma común en toda India.

promojourdan1Pero si no es así, y NASA sigue siendo nuestra mejor opción, demos unos pasos atrás y estudiemos a NASA mejor. Tal vez haya un astronauta recién retirado que nos pueda dar recomendaciones o pistas de qué tipo de funcionarios requiere la agencia.

Supongamos que a través de nuestro amigo astronauta retirado, nos enteramos que el laboratorio de biología molecular necesita un asistente, y tal vez el hecho de tener entrenamiento como piloto sea un plus para acceder a esa oportunidad. No será pilotar un cohete, pero sigue siendo NASA.

Y ya que estamos, también sería NASA si el puesto fuese barrer el simulador de vuelo, ¿verdad?
Supongamos que, después de varios años, el joven asciende en los rangos de la agencia, hasta que alguien decide que necesitan su experiencia a bordo de la Estación Internacional… y el resto es historia.

O bien, nuestro joven piloto llega hasta cierto puesto y, viendo que ya no puede aspirar a más, postula a cualquiera de las tres agencias restantes (o bien a las privadas Boeing, Virgin Galactic, y Space X), donde su experiencia en NASA resulta invaluable.

Las posibilidades son ilimitadas, pero hay que comenzar por algún lado. Y ese lugar generalmente es el fondo.

Bajemos ahora a la Tierra y pensemos en un joven diseñador o ilustrador que quiere no sólo leer cómics, sino HACERLOS.

Este joven, ya dibuja razonablemente bien o quiere llegar a hacerlo, pero no quiere dibujar cómics sólo por placer o expresión personal, sino como un TRABAJO.

No busca destacar por el exotismo de lo “diferente”, sino que tiene una ambición mayor: entrar a la industria, y colaborar codo a codo con auténticos profesionales. Por eso, además de su lengua materna habla inglés, francés, o japonés porque sabe que en esos países están las industrias más importantes del cómic mundial.

¿Qué hacer entonces?

El joven ilustrador ha averiguado:

  • Qué cómics hay ahí fuera (en su país y en el mundo) y qué empresa los publica; además de quién o quiénes los realizan.
  • Qué involucra la producción de dicho producto; cuáles son sus requerimientos estéticos, técnicos, y su proceso interno.

Como se trata de una industria y la producción industrial divide los procesos en etapas (que varían de país en país, y de editorial en editorial), ha observado en qué parte de la cadena de producción sus servicios profesionales pueden ser más necesarios y mejor aprovechados.

Normalmente en la industria del cómic los aspectos pertinentes a la edición, publicación y venta se realizan al interior de las editoriales, mientras aquellos relativos a la creación se derivan a trabajadores o estudios independientes externos.

Las razones son varias, pero caen fuera del área de esta monografía.

Lo importante es saber que, si el profesional quiere dedicarse a cualesquiera de las áreas de la producción creativa de un cómic, tiene que tener claro que va a trabajar como independiente, lo que significa que él mismo debe hacerse cargo de sus obligaciones laborales, impositivas y legales; así como en última instancia, velar por su propio beneficio profesional y económico.

Con este conocimiento, y tras el descarte de aquellas opciones que por una u otra razón no le parecieron viables, nuestro futuro profesional ha elegido sanamente enfocar sus esfuerzos no en una sola empresa, sino en tres, por las razones que sean (rédito económico, respeto profesional, realización artística, etc.), que le parecen idóneas.

La primera es parte de una mega-corporación internacional del entretenimiento, y los cómics sólo una parte de su producción altamente diversificada.

La segunda, una empresa modesta dedicada a la producción de cómics digitales para Internet y dispositivos móviles.

La tercera, una editorial local que reedita populares cómics de otros países, y tal vez clásicos de la época dorada del cómic nacional (todos los países tienen una).

Naturalmente el joven es ambicioso, entonces lo primero que hace es apuntar a la multinacional. Estudia las publicaciones de dicha empresa, y produce muestras que están al nivel competitivo de la misma.

Pero, a la hora de lograr que alguien vea su trabajo enfrenta serios obstáculos:

  • Por un lado, la empresa es tan popular a nivel mundial, que absolutamente TODOS los profesionales desean dibujar ahí, y están postulando a trabajar en esa plaza constantemente.
  • Por otro, la empresa no edita un número ilimitado de publicaciones, entonces su demanda de nuevos profesionales en las áreas visibles de guión y dibujo se limita a los pocos talentos ya establecidos y populares entre sus segmentos de consumidores.
  • De vez en cuando, la corporación monta espectáculos “caza talentos” de relaciones públicas (convenciones, concursos), para mantener la ilusión de la apertura, pero rara vez conducen a un trabajo ocasional, y jamás a uno estable.

Pero el joven ilustrador persiste, y contacta a distintos ilustradores que ya trabajan para dicha multinacional u otras. Les muestra sus trabajos. Entonces, uno de ellos nota su talento y, cuando su producción lo amerita, lo invita a bordo de su estudio como asistente, o incluso asistente de sus asistentes. El trabajo incluye servir café, borrar lápices, rellenar tinteros. No es trabajar para la corporación misma, pero es un primer paso.

Sin embargo, tiempo después nuestro joven diseñador no está contento siendo asistente a la sombra de otro profesional, y desea labrarse un nombre propio en la industria.

PORTADAJourdanBAJACombina entonces la experiencia fallida de la multinacional del entretenimiento, con la experiencia afortunada de haber visto cómo un profesional veterano trabaja y lleva su negocio, y postula a trabajar independientemente para la empresa modesta de cómics digitales.
El editor o bien el Director de Arte, se impresiona con la persistencia y el talento del joven, pero sus cómics ya tienen dibujantes. Sin embargo, necesita un colorista veloz y responsable y le ofrece ese trabajo.

Esta empresa no paga tan bien, entonces el joven tiene que buscarse un empleo “de supervivencia” como vendedor en una tienda para suplementar sus ingresos, relegando el color a un segundo trabajo nocturno; pero el sacrificio vale la pena cada vez que descarga un nuevo cómic a su celular, y ve su nombre incluido en los “créditos”.

Con el tiempo pule su oficio y, al estar “dentro” ya del negocio, convence al editor que le permita dibujarlos también. Con la mejora en la paga, nuestro joven decide renunciar al trabajo en la tienda.

Pero una recesión lleva a la empresa de cómics digitales a la bancarrota, y deja a nuestro joven sin empleo.

Afortunadamente, ha tenido la previsión de tener al menos otro cliente, una imprenta local, que le provee de trabajo gráfico de forma intermitente.

Entre anuarios escolares y folletos de restoranes de comida étnica, dicha imprenta realiza servicios offset para una pequeña editorial, también local, que reedita material extranjero realizado por la primera multinacional, además de colecciones de las “viejas glorias” del cómic nacional.

El joven toma entonces todas sus experiencias anteriores, y ofrece sus servicios a dicha editorial.

Aunque la editorial no produce material original, dada la experiencia de nuestro joven como colorista, lo toma para trabajos técnicos ajustando los archivos que llegan de la multinacional, y restaurando viejas páginas de cómics locales, lo que incluye limpieza y re-coloreo digital.

Nuestro joven se adapta, y sigue adelante. Sus experiencias le han enseñado que la profesión no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. El tiempo dirá hasta dónde lo lleva su camino…

La anterior parábola describe experiencias comunes no sólo a quien escribe, sino a prácticamente la totalidad de ilustradores y diseñadores que han buscado trabajo en los cómics.

Aún con variaciones, o bien gracias a ellas, las claves son:

  • Estudio objetivo de la realidad del medio que elegimos, y lo que nos ofrece.
  • Aprovechamiento y combinación de las herramientas adquiridas por estudio y experiencia para ponernos al servicio de esa realidad editorial.
  • Adaptabilidad al medio industrial real y sus requerimientos.

En el siguiente capítulo, procederemos al desglose de lo que significa establecer y mantener una relación profesional con nuestros clientes.

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Diego_Jourdan,_as_of_2015Diego Jourdan Pereira es un dibujante de cómics e ilustrador uruguayo, residente en Chile, especializado en el dibujo de licencias.

Entre las franquicias con las que ha trabajado están Teenage Mutant Ninja Turtles, Transformers, G.I. Joe, Astro Boy, Los Pitufos, Toy Story, Pato Donald, LEGO, Moshi Monsters, WWE, Félix el Gato, Regular Show, y Grumpy Cat.

Puedes ver más de su trabajo acá.

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